domingo, 27 de diciembre de 2009

El Amor y Otros Desastres

          Son las 1.35 AM. Acabo de ver ‘Love and Other Disasters’, una extraña comedia romántica americano/inglesa/francesa (Aunque más inglesa la verdad). El Soundtrack: Sara Bareilles – Love Song (Bastante apropiado para el mood si me preguntan).

Por patético que suene, me siento como el mejor amigo gay de la bendita película. O sea, no es como que viva con mi mejor amiga en un departamento ultra bien decorado en algún rincón de Londres, y tampoco quiero escribir una película, pero si vivir una, tal como el pobre –pero adorable– Peter.

(Patéticamente espero que mi amor platónico del año me hable por MSN. Pero claro, él cree que puede decirme que soy como un conejito y ponerme sobrenombres tiernos y después no pescarme por MSN. Ah, por cierto, él tiene pololo. Great.)

Volviendo a la comedia romántica de hoy. Si, vivo relaciones en mi cabeza. O sea, no es como que me invente pololos o algo así pero sí imagino momentos; declaraciones, llamadas, diálogos. Y si, quiero a un hombre perfecto y espero llegue cual comedia romántica barata. En el metro, en algún café de la ciudad, y si es en alguna librería sería aún más perfecto. Yo, recorriendo las pocas estanterías útiles en las librerías de hoy (Llámese Literatura Internacional. Ficción. En el peor de los casos, la sección de novedades), buscando quizá las últimas genialidades que me entrega el Pulitzer (El de este año se lo ganó Elizabeth Strout por Olive Kitteridge. No lo he leído, claro; pero al parecer es una red de cuentos cortos unidos por el personaje principal. También parece que tiene muchos personajes, algo confuso y que ha sido criticado).

(My Pulitzer Prize Read Novels Counter: 2. Ok, 1 y medio. 1: Michael Cunningham – The Hours. Medio: ‘Beloved’. Un pendiente, algo más que agregar a mi lista de lectura del verano [Que MJ no se entere]. To go: 53, y medio).

(My Reading list for the summer:

1.                    Marisha Pessl. Special Topics in Calamity Physics (En vías de ser abandonado si paso la página 50 y aún no llego al meollo del asunto).

2.                    Dave Eggers. A Heartbreaking Work of Staggering Genius

3.                    Jonathan Safran Foer. Extremely Loud & Incredibly Close

4.                    Alessandro Baricco. City

5.                    Sylvia Plath. The Bell Jar

6.                    Virginia Woolf. Mrs. Dalloway

7.                    Toni Morrison. Beloved

8.                    Jonathan Safran Foer. Everything is Illuminated

 

Ahora, el 7 y el 8 quedan en duda. Si sobrevivo a la sobredosis de mujeres suicidas del 5 y el 6 [La 6 más genio y loca que la 5 si]).

Si, revisando algunas de esas novelitas que no muchos miran por comprar el nuevo libro de Dan Brown o de Isabel Allende. Peor, algún nuevo fenómeno de autoayuda como El Secreto. Peor, algún libro de Paulo Cohelo. El hombre perfecto se acerca y me hace algún comentario de la novela en cuestión. ‘Una novela complicada’ ‘Una autora fascinante’ o algún cliché por el estilo, pero uno real. Un intercambio de palabras bastante torpe (Si, mucha gente puede dar fe de mi torpeza tanto física como… ¿mental? ¿instintiva? ante tales situaciones de potencial coqueteo). ¿Un café? ¿Intercambio de teléfonos? ¿MSN? ¿Y un happily ever alter?

Ahora, todos sabemos que esas cosas NO PASAN, ¿cierto?. Como dijera la sabia Jacks en la voz de Brittany Murphy [=(] a su mejor amigo gay y soñador Peter en la película ya mencionada:

‘… stop living a life like you’re in some kind of a movie’

‘Excuse me?’

‘Stop trying to cast your true love instead of just meeting him’

        

‘Maybe true love is a decision, you know. A decision to take a chance with somebody ... Maybe love is not something that happens to you, maybe is something you have to choose’.

         Irónico lo de dejar de vivir la vida como si fuera alguna película, siendo que la cita viene de una película.

         Me pasé un año creyendo que alguien era ese hombre perfecto. A pesar de su estrafalaria forma de vestir (que mejoró con el tiempo vale decir), a pesar de su música japonesa, a pesar de su poca seriedad frente a la vida y todos sus asuntos (quizá eso era lo que me gusta/ba de él), a pesar de sus juegos (inconscientes quiero creer). Y hace un par de días, me rendí. No recuerdo cual fue la causa, pero me cansé. Ya no fue, y nunca será. Y dejé un cuento a la mitad por eso, un cuento sobre él. Él, el que nunca eligió, el que nunca tomó LA DECISIÓN de dejarme de ser su amor verdadero (¿Qué tan cursi puede llegar a sonar la palabra amor con verdad como adjetivo?), a pesar de las evidentes señales del medio hostil. Y hoy quiero creer que algún día se arrepentirá. Que seré Michelle Branch cantando en su cabeza: ‘Sooner or later, you’re gonna come around and you’ll be sorry when you figure out that I was always everything that you needed. Sooner or later, you’re gonna wish you had me’. Una posición un poco facilista. ‘Él se lo perdió’. Pero hoy ya no me queda más que pensar y ya me cansé de contar su historia.

         Entonces, quizá el amor verdadero no sea algo que sólo te pasa, si no que es algo que uno elige. Una decisión de darse una oportunidad con alguien. Mi problema ahora sería que ¡todos esos alguienes parecen sacados de alguna película! (Bastante mala hay que decir).

         Uno. El amor platónico que cometió actos bastantes psicópatas para empezar. Que no me habló por algo así como tres o cuatro meses hasta que un día decidió que le gustaba mi camisa. Sí, ese que tiene pololo.

         Dos, y el más reciente. El que apareció del lugar menos esperado (Que no vale la pena mencionar). El que no prometía. El que de un día para otro pasó a interesarme, a coquetearme (creo). El que también pololea pero tiene constantes dudas respecto a su novio.

         Tres. El buen amigo (No el mejor). El que salió de otro lugar que no vale la pena mencionar. Con el que pasó ALGO (fugaz). El que me enganchó, el que no me pescó. Al que le pregunté hace un par de días: ‘No te gusto, ¿Cierto?’, esperando la más rotunda –y satisfactoria– negativa; el que a cambió me dio una respuesta llena de dudas y confusiones. El que ya no me gusta.

         Cuatro. Ese requiere un poco más de explicación. Tal vez en otro momento.

         Son las 2.45. Soundtrack: Mandy Moore (ídola pop) – One Sided Love (De su etapa pop adolescente). Al final de ‘Love and Other Disasters’ (Si usted pretende ver la película, por favor remítase a finalizar su lectura justo aquí), Peter corre tras David Williams –su desastre/confusión de la película– luego de habérselo encontrado en el metro (Já) para decirle que quiere darse la oportunidad de conocerlo, oportunidad que en un primer momento desperdició por creer que era otra persona con la cual fantaseaba. Peter lo invita a cenar, a lo que David responde:

‘Oh, I don’t know. See, I have this fantasy in my head about having dinner with you. What if you don’t live up to it?

‘Oh well… (Stammer)… Then, I will just have to keep taking you out ‘til I get it right’

         Ahora ¿Quién será mi David Williams? ¿Existe siquiera? Supongo que lo descubriré en el camino – si es que hay camino. 

1 comentarios:

Flor dijo...

"Then, I will just have to keep taking you out ‘til I get it right’"???
gosh... i'd like that!!